
Las zíngaras preguntaban por una fantasía recurrente hoy en su blog, y me hicieron desempolvar algo que hace mucho estoy escribiendo y no me decido a terminar. Acá va la primera parte de mi fantasía recurrente, para ellas y para ese amigo a quien le prometí que la escribiría para él. Espero que me leas aún ....
Me he entregado a ella, he cedido mi voluntad para que ella haga conmigo lo que desee. Mis ojos han sido cubiertos, no puedo ver, y mis manos están atadas y sujetas con una cuerda sobre mi cabeza.
Mi cuerpo totalmente desnudo, yo arrodillada en el piso expectante por lo que pasará en los minutos que siguen.La excitación que siento es difícil de describir, siento sus pasos a mi alrededor, seguramente lleva tacos, sé que me observa... De pronto siento algo deslizarse por mis senos, los rodea suavemente, se desliza luego por mi vientre y se detiene de pronto. Comienza su viaje una vez más, y otra, y otra más.
Intento imaginar qué es ese objeto que me recorre, se siente suave y al mismo tiempo duro... De pronto el objeto está en mi rostro, luego bajo mi barbilla obligándome a levantarla y cuando mi cara mira hacia arriba la siento en mis labios, al tiempo que de los suyos escucho una orden:
- ¡Lame! -
Sin dudarlo lo hago y confirmo mis sospechas, es una pequeña fusta de cuero. Me dedico a lamer su punta como si fuera un pene, suavemente envolviendo la punta con mi lengua ...
Retira la fusta de mi cara, y la siento subiendo por mis muslos, llega hasta rozar mi sexo y vuelve a comenzar desde mis rodillas...es cada vez más difícil ignorar la excitación que esto me produce.
Ella ríe, parece contenta de saber que me está provocando. Ni siquiera he exhalado un gemido pero ella sabe perfectamente en que estado estoy.
- Eres una putita calentona que no sabe contenerse - dice con ironía en su voz. De inmediato siento su mano en mi sexo, es imposible ocultar la humedad que emana de él. Su cuerpo se aproxima al mio, puedo sentir que está parada frente a mi, su mano toma mi nuca con fuerza y escucho su voz seria ordenando:
- Quiero que me comas, quiero que me excites y me des placer, y más vale que lo hagas bien!! -
El tono de su voz tiene connotaciones de amenaza que me estremecen, así que me doy a la tarea lo mejor que puedo.
Rozo suavemente sus muslos con mi cara, subo y bajo por ellos, comienzo a besarlos despacio, rozo su sexo por sobre la ropa, vuelvo a besar, muerdo suavemente y beso otra vez.
Siento que su respiración aumenta el ritmo y beso su sexo... con mi boca retiro su ropa interior lo más que puedo y comienzo a besarla suavemente, me tomo mi tiempo para besar su monte de venus, los muslos, las ingles, su mano me guia a su sexo nuevamente y no me hago rogar, la beso profundamente, mi lengua abre sus labios, esparce sus jugos a lo largo de todo su sexo, repito la acción suavemente intentando cada vez llegar un poco más allá. Mi lengua se introduce en su interior, juega con su clítoris, se interna en sus pliegues.
Tomo conciencia de sus gemidos y me empeño con más ganas en la tarea, devoro su sexo como si en ello me fuera la vida. Mi lengua toma un ritmo enloquecedor sobre su clítoris hasta lograr su orgasmo, puedo sentir todos sus músculos estremecerse y sin embargo no me detengo, sigo introduciéndome en su interior hasta que ella me separa de sí ...
- No lo has hecho del todo mal - me dice.
Siento su mano deslizarse por mi pecho, acariciarme suavemente el vientre, luego los muslos y de pronto se aleja.
Lo siguiente que siento es la fusta nuevamente en mis muslos y de pronto un golpe, es fuerte, seco, y de mis labios se escapa un gemido, no lo esperaba... y ha dolido.
- Sabes que no te está permitido demostrar tu dolor o placer - dice enojada y pronto siento un segundo golpe en mis muslos. Cinco golpes después la fusta me acaricia nuevamente, esta vez llega a deslizarse por mi sexo y pese al dolor mi excitación aumenta nuevamente. De pronto la caricia se transforma en golpe y muerdo mis labios para no gritar. Siento que se me saltan las lágrimas y al mismo tiempo el deseo me punza fuertemente... ¿cómo puede ser?
Me pone en una posición en la que mis nalgas son fácilmente accesibles y pronto siento los azotes en mi culo. Duele, pero es más llevadero, y sin dudas me gusta...
Sus manos me recorren cada tanto, la espalda, mi trasero, mi sexo... tira de mi pelo y mientras me arqueo hacia atrás besa mis labios, mi cara y se aleja.La fusta vuelve a recorrerme, a excitarme, sus palabras en mis oídos me excitan aún más.
-Lista para complacerme, mi putita? -
Dudo un segundo antes de contestar, al fin me escucho decir
- Si, estoy lista -
- Bien, así me gusta - contesta, y después el silencio, sus tacos caminando a mi alrededor, yo intentando imaginar qué hace, cada vez más caliente, más deseosa de ella. Ahora sus manos recorren mi sexo, enseguida siento su cuerpo pegado a mi espalda, algo duro busca su camino entre mis piernas hasta llegar a mi conchita mojada, me penetra con fuerza y comienza a moverse, suave pero firmemente. Sus manos tocan mi espalda, me acarician, acarician mis nalgas, mi ano y yo me siento morir de placer. Siento como entra y sale de mi, cada milímetro de mi piel donde me toca, me siento en el cielo.
Continuará...













